En nuestro reciente viaje por Escocia alquilamos un coche para poder llegar a las tierras altas, claro está que nos tocó conducir por la izquierda y queremos contaros cómo fue nuestra experiencia.
A todos los que viajamos en mayor o menor medida nos gusta la aventura y el riesgo. Os aseguro que esta actividad algo de eso tiene. Comenzamos:
Después de los trámites oportunos recogemos el coche en una campa repleta de ellos acompañadas por el chico sumiso a las órdenes del jefe.
Mis pensamientos se centran en intentar disimular todo lo posible para que el chico no se de cuenta de que nunca he conducido por la izquierda (simple orgullo). Nos señala con el dedo a la vez que nos dice cuál es nuestro coche, un imponente Ford Mondeo.
Para mis adentros me repito, que este tío no me distraiga, tengo que ser firme y convincente. Llegamos a pie de coche, o mejor dicho, a rueda de coche y levantamos el maletero para meter todos nuestros bultos sin perder mi concentración. Ana cierra el maletero cuando yo me dirijo con decisión a montarme en el coche para ponerlo en marcha.
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Puf! tanta concentración ¿Para qué? Primera cagada, ¡abro la puerta izquierda!, a la vez que me doy cuenta de que el volante no está allí, jajajajaja, no quiero levantar la vista para ver si se ha dado cuenta alguien y disimulo diciendo que el coche estaba genial (cosa que era cierta).
Llega la hora de poner aquello en marcha y me centro en imitar al resto de conductores mientras voy intentando autoconvencerme de que no puede ser tan difícil, simplemente es hacer lo contrario de lo que hago habitualmente.
¡¡¡Toma ya!!! Nada más salir del parking hay una rotonda con una circulación impresionante, ya que está el aeropuerto al lado, pero ¿Qué problema hay si yo estoy super concienciada y segura de mí misma?.
Meto primera con la mano izquierda e imito al resto de conductores a la vez que me repito una y otra vez: por la izquierda, por la izquierda. Estoy tan concentrada en entrar a la rotonda por la izquierda que salgo de ella dando el intermitente a la derecha! noooo, ¡a la izquierda!, ¡todo a la izquierda!
Aún voy en primera, esto suena como un fórmula 1, el coche va revolucionado a tope, igual que yo, pero salimos ilesas de nuestros primeros 200 metros. Lo más difícil ya ha pasado, o eso creo yo.
Un poco más adelante llega el primero de nuestros cruces, nunca he hecho un stop tan firme, ni siquiera el día del examen y mi cabeza comienza a moverse de derecha a izquierda sin parar, como que estuviera viendo un partido de tenis y el punto fuera el más largo de la historia. Reseteo de nuevo y me vuelvo a concentrar, todos mis músculos van tensos, aún no he apoyado la espalda en el asiento. 15 segundos después de haber comprobado que los coches también vienen de lejos como en nuestro país y que no se aparecen por ciencia infusa, me decido a salir.
Parece que salimos del bullicio y me pregunto: ¿Por qué las carreteras son tan estrechas y por qué la dirección tiende a irse para la izquierda? Al mismo tiempo, estoy convencida de que el retrovisor izquierdo no va a salir ileso en esta aventura, ¿He dicho el retrovisor? quizás la copiloto tampoco, jajaja.
Sigo conduciendo poniendo los 24 sentidos, (hasta este momento pensé que sólo tenía 5), según me alejo de la ciudad va disminuyendo la cantidad de coches y parece que el sol brilla, ¿O puede ser que le esté cogiendo el truquillo a esto? Los kilómetros se hacen eternos, ¡Claro!, ¿Cómo no?, si las distancias se miden el millas y yardas.
Llega el final del día y estoy contenta, agotada y con calambres en todo el cuerpo, nada que no pueda arreglar un relajante muscular, pero no ha pasado nada irreparable, sólo unos pequeños sustos al casi quedarme sin retrovisor izquierdo y comerme los bordillos.
A la mañana siguiente el temor inicial está vencido y las carreteras ya las veo más anchas, ¿Se habrán dedicado a ensancharlas esta noche?.
Finalmente mi confianza crece, hasta tal punto que me pregunto: ¿Seré capaz de volver a conducir por la derecha?.
¿Cuál es tu experiencia conduciendo por la izquierda? ¡Cuéntanosla!









29 agosto, 2016 a las 15:28
A nosotros nos ha tocado conducir por la izquierda en varias ocasiones, en Inglaterra por supuesto; pero mi primera vez fue en Malaui y a los 5 minutos de llevar las manos al volante nos topamos con el ejercito que estaba haciendo prácticas (pegando tiros y todo), vaya tensión. La última vez condujimos por la izquierda en la isla de Chipre (puedes ver la ruta en el blog) con un coche de 7 plazas, así que le hemos pillado el truco.
Por cierto, he intentado suscribirme dos veces y se queda en blanco, sin suscribirme.
1 septiembre, 2016 a las 6:25
Has cambiado de navegador para probar? Nosotras volveremos a repetir en Namibia!! Qué ganas!
5 octubre, 2016 a las 19:03
Jaajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja, hacia tiempo que no me reía tanto!!! Es que me imagino hasta las caras que habrás puesto! Pobre Ana!!!
6 octubre, 2016 a las 13:33
Nos alegra haberte hecho reir. Superada la odisea de conducir por la izquierda, ahora nos vuelve a tocar por Namibia.
10 octubre, 2016 a las 22:04
Por la izquierda por la izquierda e intermitente a la derecha!!! Jajaja eso creo q nunca me ha pasado! Yo después de cuatro años sigo pensando que cuando el GPS dice coge la tercera salida, es un giro a la izquierda… pero no! Es a la derecha!!! Me alegro de que el retrovisor izq y la copiloto no sufrieran daños! xx
11 octubre, 2016 a las 7:57
Jajajaja, toda una odisea, pero prueba superada, ya sabes los humanoides somos animales de costrumbres. Gracias por el comentario.