Día 6 – Arizona

Horseshoe Bend – Curva de la Herradura

Estábamos ansiosas por comenzar el día y visitar el Antílope Cañón. Teníamos reservada la visita a las 11h., así que teníamos tiempo para visitar antes Horseshoe Bend, también conocido como la Curva de la Herradura. Un meandro espectacular que ha formado el Río Colorado entre cañones. Está situado en la Glen Canyon National Recreation Area.

Para llegar a Horseshoe Bend se toma desde Page la ruta 89 en dirección sur, y a unos 6 kilómetros encontrarás un cartel con la indicación “Horseshoe Bend Overlook“. Enseguida te encontrarás con una explanada donde dejar el coche. En octubre estaba bastante lleno, así que no me quiero imaginar lo que es aquello en verano. Aunque parezca increíble, a día de hoy, tanto el parking como la visita a Horseshoe Bend es gratuita. No hay casetas, ni barreras ni nada, por lo que se puede visitar a cualquier hora.

Una vez que has conseguido aparcar el coche tienes que andar unos dos kilómetros por un camino de arena hasta llegar al mirador. ¡La panorámica es espectacular!, de nuevo el agua vuelve a ser la principal protagonista de la creación de otra maravilla natural.

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La sensación de vértigo al asomarte al borde es inevitable ya que las paredes de este cañón que custodia el río Colorado tienen 300 metros de altura. Entre dos y tres personas mueren cada año en este mirador por conseguir una buena fotografía, así que no te la juegues, damos fe de que se pueden conseguir unas fotos fantásticas sin jugarte la vida.

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Otras actividades en Horseshoe Bend

Si dispones de tiempo, además de disfrutar de unas increíbles vistas desde el mirador se pueden hacer varias actividades en la zona:

  • Sobrevolar en helicóptero la herradura y el Lake Powell. Este tour opera desde el helipuerto situado en Lake Powell.
  • Hacer un tour en barca hinchable. La duración de este tour es de medio día y comienza en la presa de Glen Canyon. Pasa por la playa de petroglifos, los Vermillion Cliffs, Horseshoe Bend y finaliza en Lee’s Ferry .
  • Recorrer a tu aire Hoseshoe Bend en kayak.

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Era hora de abandonar aquel majestuoso meandro, Antílope Cañón nos esperaba. Estas formaciones geológicas se han ido formando con el paso de corrientes de agua durante miles de años y sus paredes llegan a alcanzar los 40 metros de altura en algunos puntos, creando algunas de las imágenes más espectaculares de la Costa Oeste de Estados Unidos.

Este cañón se divide en dos zonas, el cañón superior (Upper Canyon) y el cañón inferior (Lower Canyon). Ambos están situados a 6 kilómetros de Page, en una reserva de indígenas navajos, por lo que la entrada no está incluida en el Anual Pass. Entre ambos cañones la distancia es de 2 kilómetros y para llegar de uno a otro simplemente hay que cruzar la carretera y seguir los respectivos caminos.

Upper Antelope Canyon

La principal razón por la cual este cañón sólo puede visitarse con guía es por el peligro del Flash Flood: lluvias torrenciales que pueden provocar la inundación total del cañón en cuestión de minutos. De hecho, en 1997 murieron 11 turistas por esta razón. Las explicaciones del lugar por parte de los indios navajos abundan por su ausencia, su única función es acompañarte a lo largo del recorrido y, sólo si te toca uno simpático, te dirá dónde y cómo puedes hacer buenas fotografías. Si el día acompaña, el guía puede lanzar arena en el interior del cañón para que puedas hacer un fotón al haz de luz que entra a través de las grietas (recomendamos que tapéis bien la cámara para evitar que entre polvo). Nosotras no pudimos ver tal efecto ya que ese día llovía.

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De estas dos zonas la más visitada es el Upper Canyon, por lo que si no te quieres quedar sin visitarlo tienes que reservar y lo mejor es hacerlo cuanto antes. Hay varias compañías que realizan el tour: Antelope Canyon Tours, Antelope Slot Canyon, Navajo Antelope Canyon y Navajo Tours.

Nosotras contratamos el tour en esta última compañía, Navajo Tours, porque además de ser la más barata, nos pareció muy interesante el hecho de no tener que pagar hasta llegar allí, así, si surge algún contratiempo no se pierde el dinero. Si esto te pasa que no te sepa mal, ya que los navajos meterán inmediatamente a otra persona en tu lugar, puesto que hay mucha gente que se presenta allí sin reserva. En esta web, independientemente de la hora, la entrada cuesta 52$ + 8$ de tasas (por estar en territorio navajo). Los 8$ hay que pagarlos en efectivo, los 52$ puedes pagarlos con tarjeta, a no ser que, a causa del mal tiempo, no les funcione el datáfono, como fue nuestro caso, menos mal que llevábamos efectivo.

Nuestra recomendación es reservar el tour de las 11h para que el medio día te pille dentro del cañón, momento en el que la luz entra perpendicular en el cañón y el espectáculo se vuelve más sorprendente si cabe. Por esta razón es la hora más solicitada y en algunas de las compañías que hemos nombrado cobran más en este horario.

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Esta compañía obliga a estar 60 minutos antes de la hora de la visita, para que te de tiempo a pasar por caja y puedan ir organizando los grupos. Se tarda entre 10 y 15 minutos en llegar a la entrada del cañón en jeep y la visita dura poco más de una hora entre ida y vuelta. No está permitido llevar mochilas ni, por supuesto, monopies, palos selfie o trípodes. Si eres de los que les gusta hacer fotos de poster tienes la opción de hacer un tour fotográfico, aunque cuesta más pasta. Esta opción molaría si fuera un pase especial y en exclusividad, para explayarse haciendo fotos, ¡pero qué va!, entras a la vez que todos, la gente tropieza con el trípode mientras el fotógrafo jura en hebreo…, vamos, poco serio. Lo único positivo que le veo a este tour es que dura dos horas y media y puedes presumir de haber disfrutado de tal espectacular cañón el doble de tiempo que los demás.

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Una mala experiencia

Cuando llegamos al cañón estaba lloviendo, al llegar a la caseta donde hay que pagar a una mujer navaja (bastante borde) nos dijo que si estábamos seguras de querer entrar porque no había buena luz a causa de la lluvia y que si por la misma razón en el momento de entrar se cancelaba el tour, el dinero no nos lo reembolsaban. La verdad es que llovía bastante y nos entró un poco de canguelo, (hacía dos días que el cañón se había inundado), así que la dijimos que fuera cobrando a los siguientes mientras nos lo pensábamos. Nos volvimos a poner a la cola y la preguntamos que si dentro del cañón te mojabas, a lo que nos contestó que no. Dijimos: pues ok, entramos. Pero la “simpática” navaja nos dijo que ya no era posible, que habíamos perdido nuestro turno. Me empezaron a entrar los siete males y no pude evitar ponerme como un basilisco. Después de intercambiar unas cuantas palabras en varios idiomas nos dijo que si queríamos entrar al día siguiente por la mañana. Oh, my God! aquel cambio trastocaba bastante nuestra ruta, queríamos llegar a dormir ese día a Monument Valley. Volvimos a intercambiar más palabras, creo que le hablé hasta en navajo (si ese idioma existe) y por fin dijo que nos dejaba entrar en el siguiente tour.

Llamadme desconfiada, pero pienso que la mujer tenía que conseguir dos plazas para el tour de las 11h, lo intentó con nosotras que éramos las primeras a la cola y le salió genial, porque en todo el tiempo que estuvimos esperando, no escuchamos que contase la misma historia a los demás. ¡En fin! no dejes que te vendan gato por liebre.

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Lower Antelope Canyon

Como la mayoría de los viajeros, nosotras también nos planteamos cuál de las dos zonas visitar. Nuestra conclusión fue que si se pueden visitar los dos ¿por qué elegir?.

Para visitar esta zona no era necesario hacer reserva, ya que esta parte está menos masificada que el Upper Canyon y era octubre. Pero tuvimos mala suerte, llevaba varios días lloviendo y estaba inundado, así que habían cancelado las visitas.

Esta zona del cañón es menos visitada ya que es más estrecha y menos accesible, de hecho, se entra en el cañón por la parte superior a través de empinadas escaleras. Debido a que es más angosto, es más difícil capturar la luz en el fondo del cañón. La entrada es un poco más barata que la de Upper Canyon, cuesta 40$ más 8$ de tasas. Si se visitan las dos zonas el mismo día, las tasas sólo se pagan una vez, para ello deberás presentar la entrada del cañón que hayas visitado primero.

The Wave –  La Ola

A 129 kilómetros de estos cañones, en Vermilion Cliffs National Monument, se encuentra Coyote Buttes, otra maravilla de la naturaleza. Este área está formado por dos zonas, Coyote Buttes North y South. Se tratan de unos estratos ondulantes de una belleza extrema y muy fotogénicos que llevan formándose desde hace 170 millones de años.

El paisaje más famoso del parque se encuentra en la parte norte, se trata de The Wave, una duna de arena petrificada que deja perplejo a aquellos que tengan la suerte de ganar uno de los veinte permisos que únicamente se extienden al día. Sí, sí, has leído bien, la diosa fortuna juega un papel muy importante en tu visita a La Ola. Diez de los veinte permisos son expedidos on-line. Para ello, tienes que inscribirte en la página de www.blm.gov con una antelación de 4 meses. En cada solicitud se pueden indicar hasta 3 fechas. La cuota para inscribir a una persona o un grupo de máximo 6 personas es de 5$. Si te ha sonreído la fortuna, te lo notificarán por email y deberás abonar 7$ más por persona en un plazo máximo de 14 días, si no perderás la plaza. Y si no, no desesperes, recuerda que aún hay 10 plazas más que se sortearán presencialmente en el centro de visitantes de Grand Staircase Escalante National Monument (GSENM) de Kanab (la dirección es 745 E – Highway 89) a las 9 de la mañana del día anterior a la visita.

 

Nosotras no probamos suerte para visitar La Ola ya que nos trastocaba bastante los planes, así que, con un sabor agridulce, dulce por haber podido visitar una de las maravillas más sorprendentes del planeta y agrio por la masificación que le hace perder algo de encanto, pusimos rumbo a Monument Valley, donde, si todo iba bien, deberíamos llegar a ver la puesta de sol.

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