El Périgord negro está situado al sureste de la comarca, cerca de Sarlat-la-Canéda. Esta parte de la región es, históricamente, la más antigua de las cuatro. Se le puso este nombre por las espesas sombras de sus bosques que pueblan el lugar, así como por el color de las trufas.

Es la parte más conocida y con más atractivos de la región, en ella se pueden ver pueblos de cuento, infinidad de castillos y fortalezas, cuevas de una belleza impresionante, abadías con mucha historia…

Ya os hemos hablado sobre lo que no debéis perderos en el Périgord blanco ni en el Périgord púrpura, así que ahora os vamos a detallar lo que no debéis perderos en el Périgord negro.

Sarlat-la-Canéda

Enclavada en el corazón del Périgord negro, Sarlat es una ciudad medieval que se desarrolló alrededor de una gran abadía benedictina de origen carolingio, que alcanzó su apogeo en el siglo XIII. Actualmente es una de las más célebres ciudades de arte y de historia medieval de Francia y la primera localidad de Europa por el número de edificios y monumentos protegidos por metro cuadrado, nada más y nada menos que 65, que irás descubriendo a medida que vas recorriendo sus callejuelas pintorescas. Una buena opción para divisar Sarlat desde las alturas es tomar el ascensor de cristal instalado en el campanario de la antigua iglesia de Santa María.

La Roque-Gageac

Sin duda es uno de los pueblos más bonitos del Périgord Negro. Este pueblo construido a los pies de un acantilado y el río Dordoña ha estado ocupado por seres humanos desde la prehistoria. Pero si os digo que en tal escenario, allá por el año 849, los vikingos surcaban las aguas del Dordoña en sus drakkars para atacar a los habitantes de Roque Gageac. ¿Qué me decís?. Se te ponen los pelos de punta de sólo imaginarlo.

Las ruinas del antiguo castillo señorial de los obispos, los fuertes trogloditas enclavadas en la roca del acantilado, las murallas de la antigua fortaleza, las casas fortificadas y su pequeña iglesia dominando el valle son algunos de los atractivos de este lugar que difícilmente olvidarás.

Nuestra recomendación para disfrutar de este pintoresco lugar es ir por el malecón hasta el final del pueblo y volver por entre las casas alineadas recorriendo sus estrechas callejuelas para tomar una perspectiva distinta del lugar.

Domme

La villa, antigua bastida medieval, está situado encima de un acantilado, por lo que al igual que sus vecinos ofrece sobre el valle del río Dordoña unas vistas excepcionales desde el mirador de la Barre.

Cercada de murallas, la ciudad conserva dos puertas fortificadas y las torres que sirvieron de prisión. La casa del bateador de moneda, la de los cónsules, el hotel del gobernador, la plaza del Mercado donde se negociaba y la plaza de la Rueda donde se efectuaban las torturas, el molino antiguo o el castillo de Guillaume de Domme (actualmente no se puede visitar) son los principales puntos de interés de la villa.

En el subsuelo, bajo la plaza del Mercado, Domme guarda un secreto. Desde la oficina de turismo se accede a la fantástica gruta de Domme, cueva de visita obligada y de la que os hablamos en el post dedicado a las grutas del Périgord.

Los Jardines de Marqueyssac

Sobre un acantilado, a más de 130 metros de altura, dominando el valle del Dordoña, los jardines colgantes de Marqueyssac ofrecen más de 6 kilómetros de paseos entre más de 150.000 boj centenarios, miradores, puntos de agua y zonas de juegos para los más pequeños.

Desde aquí, las vistas del valle, sus castillos y pueblos son excepcionales. Estos románticos jardines son un oasis de paz a los que hay que ir sin ninguna prisa. Durante el verano, todos los jueves por la noche es adornado con dos mil velas y un centenar de otras fuentes de luz que resaltan su belleza y se llenan de música en directo en noches verdaderamente mágicas. Durante el día hay actividades especiales solo para niños, talleres variados, e iniciación a la escalada en la Vía Ferrata del parque.

Beynac-et-Cazenac

A 10 km al suroeste de Sarlat-la-Canéda, a orillas del Rio Dordoña, se encuentra otro de los pueblos clasificado como uno de los más bellos de Francia, Beynac -et-Cazenac. A la sombra de un imponente castillo medieval, rodeado de frondosos bosques y junto a un acantilado, ofrece hermosas vistas del valle de Dordoña. Sus calles estrechas con sus casas de piedra y tejados de pizarra son testigos de un rico pasado que parece congelado en el tiempo.

El castillo de Beynac, uno de los mejores conservados y bellos de la región, fue edificado a principios del siglo XI para defender el valle. Personajes como Ricardo Corazón de León y Simón de Montfort asaltaron este castillo. Desde lo alto de sus torres se pueden contemplar unas de las mejores panorámicas del valle.

Castillo de Castelnaud-la-Chapelle

El castillo de Castelnaud-la-Chapelle cuenta con siglos de historia, en los que sufrió diferentes conflictos bélicos pasando por diferentes manos durante la famosa Guerra de los Cien Años. Como no podía ser de otra manera, también se alza sobre un espolón rocoso, ofreciendo una espectacular panorámica de los valles de Dordoña y Céou. Construido en el siglo XII, es un ejemplo perfecto de fortificación medieval. Consagrado por entero al arte de la guerra en la Edad Media, alberga hoy una gran colección de armaduras y armas como espadas, cañones, ballestas…. En el bastión están reconstruidas en posición de ataque las más potentes máquinas de asedio.

Castillo de los Milandes

Fue construido en 1489 por el señor de Castelnaud para contentar a su esposa y vivir en un lugar menos remoto que en el castillo de Castelnaud-la-Chapelle, donde vivían hasta entonces. Residieron en este castillo hasta 1535, pero luego se mudaron nuevamente y dejaron el edificio como lugar de descanso. Este castillo nunca fue utilizado como fortaleza defensiva.

En 1870, fue adquirido por un empresario que le restauró y amplió añadiendo torres y arcadas para hacerlo más atractivo, hasta convertirlo en lo que es actualmente. También se ampliaron los jardines dándoles un diseño según los parques del siglo XV. En 1947 el castillo de los Milandes fue adquirido por Josephine Baker. En las 14 habitaciones abiertas a la visita se pueden ver las posesiones de la bailarina, cantante y actriz estadounidense.

Lo que no nos gustó nada del castillo fue que cada día en los jardines de la parte trasera del castillo se hacen exhibiciones de cetrería y tienen enjauladas bastantes aves rapaces.

Cueva de Proumeyssac

El Périgord Negro posee un gran numero de cuevas y, por suerte, hemos tenido la oportunidad de visitar bastantes. Bajo nuestra humilde opinión, Proumeyssac no es la cueva que más nos fascinó, aunque esta pequeña cavidad tiene una gran particularidad que la hace especial: su espectáculo de luz y sonido y la posibilidad de introducirse en la cueva descendiendo 50 metros en una canasta desde la cual se obtienen unas vistas de 360°.

Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil

Este municipio se encuentra en la ribera izquierda del río Vézère. En esta zona, los restos de vida cotidiana de los antepasados son tan numerosos, que Les Eyzies-de-Tayac ha sido nombrada Capital Mundial de la Prehistoria.

En marzo de 1868 se descubrieron los primeros cinco esqueletos de cromañones, los ejemplos más antiguos conocidos de Homo Sapiens Sapiens. Estos esqueletos incluían un feto y los cráneos hallados tenían un aspecto sorprendentemente moderno, siendo mucho más redondeados que los precedentes neandertales.

Castillo de Puymartin

Entre Sarlat-la-Canéda y Les Eyzies-de-Tayac, y rodeado de frondosos bosques, se encuentra el encantador Château de Puymartin, también llamado “El castillo de la Dama Blanca”. Este castillo, monumento histórico de Francia, es una obra conocida tanto por su belleza como por su leyenda.

El castillo fue construido hacia el siglo XIII y sirvió de muralla entre Francia e Inglaterra durante la Guerra de los Cien Años. Sufrió numerosos ataques que ocasionaron su práctica destrucción. Durante el siglo XV fue reconstruido y después de numerosas reyertas familiares por la posesión del castillo, a finales del siglo XVII pasó a manos de la familia Carbonnier, propietarios aún en la actualidad. En el siglo XIX se realizó la última restauración. Actualmente se mantienen tapices, muebles y diversos objetos de época.

Como todo castillo que se precie, el castillo de Puymartin tiene su propio fantasma, como cuenta la leyenda de la Dama Blanca. En el siglo XVI, Teresa de Saint-Clar, esposa del señor del castillo, fue sorprendida por su marido que regresaba de la guerra, en los brazos de su amante. Su marido, celoso, mató a su amante y la mujer infiel fue encarcelada en una torre del castillo durante 15 años hasta el fin de sus días. La habitación era estrecha y la puerta fue tapiada. Teresa recibía la comida a través de una pequeña trampilla perforada en el techo, que podemos observar actualmente, al visitar el castillo. Desde entonces, el espíritu de Teresa deambula por el castillo alrededor de la medianoche, anhelando la ansiada libertad de la que fue privada. Los más aventureros pueden comprobarlo, ya que se puede dormir en el castillo.

Cabañas de Breuil

Las cabañas de Breuil, construidas con piedra seca o apilada sin empleo de argamasa, son un conjunto de edificaciones rurales que existen desde tiempos remotos sin poder precisar su origen. Son un conjunto arquitectónico único en Francia y ha sido clasificado como monumento histórico y lugar pintoresco francés.

Esta actual granja ha sido escenario de películas. Antes de 1990 se habían rodado secuencias de la serie de televisión Jacquou le croquant y de las películas La Belle au bois dormantD’Artagnan y Los Miserables.

El dueño ha hecho de esta granja su modo de vida. Al llegar, te entrega en español una guía escrita y te da total libertad para que visites todo con autonomía.

Castillo de Commarque

Este castillo fue construido en el siglo XII para defender la abadía benedictina de Sarlat y fue colocado estratégicamente en el cruce de dos vías comerciales importantes: el camino de Perigueaux a Cahors y el de Brive-la-Gallarde a Bergerac.

El castillo de Commarque está situado entre Sarlat-la-Canéda y Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil, en el valle de Beune, frente al castillo de Laussel. Pero no se trata sólo de un castillo, si no de un conjunto de edificaciones de distintas épocas, desde las casas trogloditas hasta las edificaciones medievales. Se le ha nombrado monumento histórico y se le ha apodado con el nombre de la Fortaleza olvidada por su difícil acceso. Para llegar a él se recorren unas estrechas carreteras secundarias hasta llegar al parking gratuito. Desde allí hay que continuar andando unos 700 metros a pie hasta el castillo. Al camino de acceso original se le llama “Camino del Rey”, pero existe otro que han habilitado para sillas de ruedas y carritos de bebé aunque no está asfaltado.

En 1915 se exploraron las cavidades de la región y bajo el acantilado se encontraron 34 grabados en la roca, desde un caballo tallado en relieve hasta figuras de mujer embarazadas. Actualmente, esta cueva no está abierta al público por motivos de conservación.

Saint-Léon-sur-Vézère

Clasificado como uno de los pueblos más bellos de Francia, este pequeño y tranquilo pueblo situado a orillas del Vézère tiene el encanto y la autenticidad típico de los pueblos medievales del Périgord Negro. Su bella iglesia románica del siglo XII, sus mansiones, sus bonitas callejuelas y sus riberas que invitan a pasear bajo los sauces, hacen de este pueblo un lugar idílico para los que buscan tranquilidad. Sus dos castillos, Château de Chaban y Château de Clerans le dan aún un mayor encanto.

Saint-Geniès

Esta población, situada a 12 km de Sarlat-la-Canéda, destaca por sus casas de piedra amarilla y los techos de pizarra y varias edificaciones protegidas como monumentos históricos.

El antiguo castillo fue destruido y los señores de Saint-Geniès construyeron uno nuevo en el mismo lugar, que actualmente se ha convertido en un restaurante. Aunque la joya de Saint-Geniès es la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción, decorada con una torre con puerta fortificada del siglo XVI. Al este de los restos del antiguo castillo se encuentra la capilla de Cheylat, que contiene frescos del siglo XIV.

Los domingos por la mañana la plaza del pueblo se llena de puestos repletos de productos locales.

Si se dispone de tiempo, también recomendamos la visita a estos otros lugares de la zona:

Montignac

Se encuentra a orillas del río Vézère y aunque posee algunas construcciones medievales, como su fortaleza o castillo, su mayor atractivo es la cercana cueva de Lascaux. Esta cueva está decorada por unas de las mejores pinturas prehistóricas descubiertas hasta la fecha. Tienen entre unos 15.000 y 17.000 años de antigüedad. Sin embargo, actualmente no se pueden visitar debido a que el exceso de visitantes empezó a estropearla. Lo que sí se puede visitar es una réplica (Lascaux II) minuciosamente creada, siguiendo las técnicas de la época y usando los mismos pigmentos. No está reproducida en su totalidad, pero sí la parte más interesante, donde se acumulan el mayor número de pinturas.

Nosotras decidimos no visitarlo ya que íbamos a visitar la cueva de Cougnac y la cueva de Peche Merle donde veríamos pinturas rupestres originales y sin tanta aglomeración. Pero por si alguien decide visitarlo, solamente deciros que las entradas se compran en el pueblo de Montignac junto a la oficina de turismo.

Saint-Amand-de-Coly

A dos pasos de la cueva de Lascaux se encuentra Saint-Amand-de-Coly, uno de los pueblos más bellos de Francia escondido entre dos boscosos valles. Debe su nombre a un ermitaño que fue a evangelizar la región en el siglo VI. Su iglesia abacial del siglo XII se considera como la iglesia fortificada más bella del Périgord. Las murallas y los puntos múltiples de defensa de la iglesia dan la idea de la importancia de esta abadía que reinó sobre territorios vastos y que ha resistido a las pruebas de la Guerra de los Cien Años así como a las guerras de religiones.

Limeuil

Esta villa, declarada como uno de los pueblos más bellos de Francia, se encuentra donde se juntan los ríos Vézère y Dordoña. La Plaza del Puerto era el lugar de reunión del pueblo en la Edad Media, pues era donde descargaban las mercancías provenientes del centro de Francia. En verano, la orilla del río se llena de gente haciendo picnic y canoas descendiendo los dos ríos.En la parte alta del pueblo se encuentran los Jardines Panorámicos y la iglesia de San Martín, una de las iglesias románicas más bellas del Périgord gracias a sus frescos y la pureza y sencillez con la que está construida, que es la aspiración del estilo romano. La mayoría de las casas de la calle principal de Limeuil han sido reconstruidas en el siglo XIX y XX. En la época medieval estas casas servían de escudo ya que doblaban la muralla que rodeaba a la ciudad.

En este pueblo se han asentado muchos artesanos, por lo que en tu paseo por el pueblo puedes ver algún soplador de vidrio, orfebre, fabricante de cerveza y muchos pintores.

Saint-Cyprien

Saint-Cyprien es una ciudad medieval situada en una colina en la ribera del río Dordoña. Su nombre viene de un ermitaño que se instaló en una cueva que domina el valle. Poco a poco, una comunidad religiosa fue creciendo alrededor y las invasiones bárbaras llevaron a los monjes a construir muros defensivos. En 1568, durante las guerras religiosas, el priorato fue destruido. El monasterio fue reconstruido en 1685 aunque se conserva el campanario y el calabozo del siglo XII.

La parte superior del pueblo, llamado Montmartre, está repleto de pequeñas callejuelas, puesto que en su momento todos querían vivir dentro de los muros de la ciudad. Desde aquí se tienen unas bonitas vistas de la villa con sus casas perfectamente conservadas y del valle.

Los domingos por la mañana es la cita para el mercado, un buen lugar para comprar especialidades de la región como foie gras, pastel de nuez, vino Monbazillac o de Bergerac, frutas y verduras.

Castillo de Montfort

Dominando el valle Dordoña, en uno de los meandros del río, se encuentra esta fortaleza construida sobre un macizo rocoso. Su situación levantó mucha codicia en los que querían gobernar Périgord, así que su historia pasa por una serie de batallas y asedios. En 1214 fue tomado y demolido por Simon de Montfort. Fue reconstruido y demolido más veces durante la Guerra de los Cien Años pero las restauraciones del siglo XIX le han dado su aspecto actual.

El castillo actualmente es de propiedad privada y no se puede visitar.

Belvès

Belvès forma parte de la lista de los pueblos mas bellos de Francia, aunque bajo nuestra humilde opinión, no fue uno de los pueblos que más nos gustó.

Está ubicado en el Valle Nauze y sus sinuosas calles y plazas han sabido soportar el asedio de diferentes conflictos bélicos en otras épocas y hoy en día nos ofrece una magnífica conservación arquitectónica. Cuenta con siete campanarios, lo que se ha convertido en una señal de identidad de la villa. En la Plaza de Armas está la Halle, que servía para encadenar a los presidiarios, de hecho, aún conserva una antigua cadena. Hoy en día, esta estructura de madera original del siglo XV cubre el mercado y es el verdadero centro del pueblo, desde donde se pueden visitar los principales puntos de interés de la villa, como el campanario Beffroi, el ayuntamiento y las casas trogloditas.

Villefranche-du-Périgord

Se trata de una bastida fundada en 1261 por Alfonso de Poitiers. Está construida alrededor de la Plaza de la Halle, con sus casas portificadas del siglo XIII y una iglesia del siglo XIV diseñada por el mismo arquitecto del Sagrado Corazón de Montmatre en París.

Los soportales se llenan de mesas en verano, un buen lugar para sentarse a tomar algo mientras se admira la vista de la plaza. En algunas de las calles cercanas a esta plaza, también hay edificios medievales.

Villefranche-du-Périgord actualmente es conocida por su mercado de setas y durante la temporada, en la plaza de la Halle se despliega un gran mercado sólo de setas.

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