Toca escapada y esta vez nos vamos al norte de la provincia de Soria, en el termino municipal de Vinuesa, allí es donde se encuentra la Laguna Negra.

Cualquier estación es buena para visitar esta maravilla natural, nosotras os la vamos a mostrar en otoño (nuestra estación preferida).
Según nos ibamos acercando a la laguna, los coloridos hayedos que nos van recibiendo a ambos lados de la carretera, nos preparan para el gran espectáculo otoñal. Esta zona es muy rica en seta y nos paramos antes de llegar a la laguna para ver como se nos daba esto de rastrear.

 

A la Laguna Negra se puede acceder con coche hasta arriba excepto en los meses de verano o en festivos con mucha afluencia de visitantes, en los que se prohibe el acceso de vehículos particulares. En este caso, los dos últimos kilómetros hasta llegar a la Laguna Negra pueden hacerse bien en un autobús preparado para subir y bajar a los visitantes permanentemente, o bien acceder andando.
Lo ideal es acceder andando, el camino esta perfectamente preparado y el paseo no es largo, el paisaje lo merece. (Nunca hemos entendido como se supone que se va a pasar un día al campo para pasear y la gente intenta llegar hasta hasta no poder mas con el coche).

 

La Negra, a 1700 metros de altura, es sólo una de las tres lagunas de origen glaciar, que forman el conjunto lagunar sobre las faldas del Urbión entre los municipios de Vinuesa y Covaleda. Las otras dos lagunas, la Larga y la Helada, se encuentran casi juntas, a mayor altitud. La razón de sus oscuras aguas se debe al reflejo sobre la superficie de las enormes rocas que la cercan.

 

La vegetación de la zona consta de diferentes especies de árboles, entre ellas está el haya, el roble albar, el abedul, el álamo temblón o el pino albar, que es el rey del territorio y forma grandes bosques.

 

En la laguna abunda la trucha y el barbo. La fauna es muy variada, corzos, jabalíes, ciervos, zorros, lobos, aguilas y buitres leonados que anidan en el acantilado rocoso.

Cómo llegar: Desde Soria capital 50 kilómetros nos separan de la Laguna Negra. Para ello cogeremos la N-234 dirección Burgos y llegaremos hasta la localidad de Cidones. Al final del pueblo, tomar el desvío a mano derecha dirección Vinuesa. Cerca de esta localidad verás los letreros que te indicarán el modo de acceder a la Laguna Negra por el encantador Valle del Revinuesa entre pinos silvestres de buena altura.

Esta oscura, fascinante y enigmática Laguna, envuelta en leyendas, forma unos de los parajes más bellos de la provincia. Encajada a unos 2.000 metros de altura, entre paredes graníticas y bordeada por pinares, dan a esta Laguna un aspecto tenebroso.

En la pradera y alrededores existen míticos pinos y hayas de enorme tamaño. La oscuridad de las aguas y lo misterioso del paisaje de montaña de este “abrevadero de lobos”,  ha fascinado al hombre desde antiguo, como lo demuestran leyendas e historias como la de La Tierra de Alvargonzález.
Cuenta la leyenda que un mozo llamado Alvargonzález heredó de sus padres estas ricas tierras. Teniendo casa, ganado y huerta, tomó por esposa una linda moza de tierras del Burgo, vivieron felices y tuvieron tres hijos. Los dos mayores se casaron y el buen padre tuvo nueras que sólo pensaban en la herencia que les cabría tras la muerte de Alvargonzález.
Una mañana salió sólo el buen padre y decidió descansar bajo un olmo, se fue quedando dormido y soñó que sus hijos vendrían a matarle y al abrir los ojos vio que era cierto lo que soñaba, con un hachazo en el cuello y cuatro puñaladas en el pecho le dieron muerte, le arrastraron hasta la Laguna Negra, que no tiene fondo, y allí lo arrojan con una piedra atada a los pies. Nadie osó acusar a los hijos del crimen.
  

Soria es conocida por la cantidad de setas y hongos que hay por doquier y este camino en concreto no es una excepción.

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