Nos espera un largo día al volante, menos mal que la carretera está asfaltada. Hoy llegamos al punto más al norte de nuestro itinerario, Opuwo, donde nuestro principal objetivo es visitar un poblado Himba. Dudamos si hacerlo en Kamanjab pero continuamos más al norte de la región árida de Kunene. Buscamos autenticidad y menos turismo, cosa difícil desde 1990, momento en el que se independizó Namibia y el turismo creció notablemente.

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Durante los 500 km que recorremos desde Otjiwarongo hasta Opuwo nos amenizan el viaje varios animales que salen a nuestro paso. Es impresionante poder observarlos en libertad, nos morimos de ganas de llegar a Etosha.

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Apenas llevamos unos minutos en Opuwo y ya nos llama la atención la mezcla de culturas, pero antes de disfrutar de este ambiente tan variopinto buscamos camping. No tardamos mucho en encontrar el Aameny Rest Camp por 90 NAD/per, situado en plena ciudad. Dejamos todos los bártulos y nos acercamos paseando hasta los alrededores del supermercado Spar, que se encuentra a la entrada de la pequeña ciudad, para buscar quien nos lleve a un poblado Himba. Después de la experiencia que vivimos con las distintas etnias en nuestro viaje a Etiopía, nos morimos de ganas por conocer esta tribu.

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Apenas hemos llegado cuando un hombre francés se dirige a nosotros para preguntarnos si ya hemos visitado a los Himba. Al principio pensamos que es un turista, pero no, es un tío que organiza viajes en camión por África. Al recibir respuesta negativa nos recomienda que lo hagamos por agencia y con un guía oficial, y que no paguemos más de 50-60 NAD/per al guía + 50NAD/per en comida (harina, aceite, azúcar… para llevar al poblado). Se despide a la vez que se disculpa por no podernos llevar con sus clientes a visitar un poblado.

Minutos después baja del mismo camión una mujer para decirnos que les podemos seguir. La decimos que si nos da tiempo para comprar comida para llevar a la tribu, pero dice que llevan comida suficiente, que con que la demos 100 NAD/per valía. Sin pensarlo seguimos al camión por la carretera C43 (sin asfaltar) y en pocos kilómetros llegamos a un pequeño poblado Himba donde salen a nuestro encuentro tres mujeres y algún que otro niño. La mujer que nos había “invitado” a ir con ellos pertenecía a aquella tribu pero su marido no la dejaba ir vestida de la manera tradicional y se dedicaba a hacer de guía.

Todo aquello se quedaba muy lejos de la autenticidad que buscábamos, pero aún así interactuamos con ellos para conocer sus costumbres.

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Los Himba son una tribu de pastores nómadas que habitan el norte de Namibia. Son descendientes de los Hereros. ¿Quiénes son los Herero? Son una etnia de pastores que llegaron a Namibia hace unos 350 años desde el este de África y vivieron cerca del río Kunene. A las mujeres de esta tribu se las distingue por su vestidos victorianos de colores llamativos y un enorme sombrero a juego que simula los cuernos de una vaca, animal muy importante para ellos. Actualmente hay unos 100.000 Herero en Namibia que comparten con los himba sus origenes y el idioma otjiherero.  Estas dos etnias se separaron aproximadamente hace 200 años.

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Para los Himba, la imagen y el aspecto físico son, después del ganado, lo más importante en sus vidas. De las vacas consiguen todo lo necesario para vivir. La leche batida es la base de su alimentación y de ella extraen la manteca para la elaboración del tinte, con su piel se visten y con sus excrementos construyen las chozas.

Su peinado no sólo tiene una función estética, sino que además sirve para saber cuál es su posición social. Pero lo que las hace diferentes al resto de las tribus del sur de África es el color rojizo de su piel, que lo obtienen machacando unas piedras con un componente férrico al que llaman Okidé Maui. Este polvo color ocre lo mezclan con manteca de vaca y de esta mezcla se obtienen una crema rojiza que no sólo se lo aplican como aseo diario, sino también como protección solar y repelente de mosquitos. Ese mejunje sólo desaparecerá el único día que lavan su cuerpo en toda su vida, la víspera de su boda. Los himba no llevan ropa, aparte de un básico taparrabos, pero usan para adornar su cuerpo con collares y brazaletes de fabricación casera.

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Para esta etnia, el jefe de cada tribu es además su líder espiritual y permiten la poligamia aunque el máximo tiempo que un hombre puede pasar con la misma esposa sin atender a otra es de dos noches. Las multas consisten en un pago en cabezas de ganado. el asesinato de una mujer conlleva un pago mayor al asesinato de un hombre.

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A lo largo de los años los Himba han sido víctimas de diversas calamidades. Además de algunos periodos de intensa sequía, al principio del siglo XX estuvieron sujetos a intentos de exterminio genocida por el gobierno colonial alemán. Igualmente fueron gravemente afectados durante el conflicto bélico que enfrentó las fuerzas de SWAPO, Angola y Cuba contra las de Sudáfrica entre 1966 y 1988. Una amenaza más reciente es la controvertida propuesta presa en Epupa, que se teme afectará al ecosistema de la región de Kunene y a los Himba.

A toro pasado tenemos que decir que si no se tiene intención de llegar más al norte de Opuwo, como era nuestro caso, no merece la pena hacer 520 kilómetros (entre ida y vuelta) para ver a los Himba, como ya hemos comentado, esperábamos más autenticidad. Seguramente se pueda ver lo mismo en Kamanjab.

 

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