El faro del Caballo es uno de los tantos secretos que guarda Cantabria. Se encuentra en un acantilado a los pies de monte Buciero en la villa de Santoña, una villa de pescadores que actualmente se la conoce por sus exquisitas anchoas.

Desde el año 1863 hasta el 1993 el faro del Caballo estuvo activo. La linterna original funcionaba con aceite aunque una reforma posterior la sustituyó por una Maris. Más adelante se actualizó con una instalación de gas acetileno con válvula solar y en una última reforma se eliminó el gas acetileno por una batería de pilas.

Los presos del cuartel del presidio de Santoña, abierto entre 1824 y 1924, fueron los encargados de hacer los escalones de acceso al faro. En 2013, fueron de nuevo los presos del centro penitenciario El Dueso que formaban parte del proyecto Nácar (Naturaleza y Cárcel), los encargados de acondicionar el camino que se encontraba abandonado.

La ruta hasta el faro del Caballo comienza al final del paseo marítimo de Santoña, subiendo las escaleras que nos llevan al Fuerte de San Martín. Desde aquí parte un camino sin asfaltar que te llevará directamente hasta el faro.

Esta ruta la podemos dividir en dos tramos:

En el primer tramo, durante 3,3 kilómetros, tenemos que salvar un ligero pero constante desnivel, en su mayoría ascendente, bordeando acantilados y atravesando un frondoso bosque de encinas, cosa que agradeceremos si hacemos la ruta un día de calor.

Sin duda durante la ruta pararemos a ver las increíbles vistas que nos ofrecen los acantilados y las aguas turquesas que nos ofrece el Cantábrico a los pies del faro.

En el segundo tramo debemos bajar nada más y nada menos que 685 escalones empinados e irregulares. Tomamos aire y comenzamos a bajar despacio, por suerte, hace poco han colocado un cable para agarrarse y que da más seguridad a la hora de bajar.

Si el tiempo acompaña puedes completar la ruta pegándote un chapuzón, pero para eso aún tendrás que bajar 111 escalones más. Enganchada en la pared encontrarás una cuerda que te servirá para lanzarte a las increíbles aguas color turquesa y de ayuda para salir de ellas. La verdad es que el baño en tan increíble entorno merece la pena, además te vendrá bien para afrontar la subida fresquito. También es una buena zona para practicar buceo.

Dependiendo de la época en la que vayas o del estado de la mar, esta ruta se puede combinar con otras actividades, por ejemplo, la empresa Buciero Natura te da la opción de hacer la ruta como te hemos contado hasta el faro y volver a Santoña en piragüa. También es posible hacer una excursión en barco desde Santoña o Laredo para ver el faro desde otra perspectiva.

Una vez de vuelta, en lo alto de la escalinata, hay un sendero a la izquierda que nos lleva a la Batería de San Felipe, desde donde tenemos unas privilegiadas vistas al faro y su entorno. ¡No te asustes!, apenas hay 200 metros.

Deshacemos el camino hasta el cruce y, si no queremos volver por donde hemos venido, tenemos varias opciones. Podemos continuar a la derecha para hacer el sendero circular que nos lleva al faro del Pescador y la Punta del Águila o continuar de frente atravesando el Monte Buciero.

Qué llevar

  • Calzado cómodo, deportivo o de montaña. Recuerda que la ruta discurre por caminos de piedra y tierra con desniveles.
  • Los tramos de ascenso nos van a hacer sudar o acalorarnos, así que ropa deportiva y cómoda es lo más aconsejable.
  • Agua fresca, ya que no hay fuentes en todo el recorrido, y un buen bocata o tentempie.
  • Un bañador o neopreno para el baño.

Importante: Durante el recorrido no hay papeleras ni contenedores, así que lleva contigo una bolsa para poder traer de vuelta contigo la basura que generes.

Características de la ruta

  • Dificultad: Media
  • Duración: 90 minutos
  • Distancia: 3,5 km
  • Desnivel acumulado: 475 m

Dónde aparcar

  • Al final del paseo marítimo, cerca de donde comienza la ruta hay varias sitios de aparcamiento, pero en verano la cosa se pone un poco difícil aparcar por el pueblo, así que recomiendo madrugar un poco para no tener problema.
  • El aparcamiento más cercano al Faro del Caballo está junto al Fuerte San Martín, pero caben muy pocos coches.
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