La costa da Morte es una región costera, situada en la provincia de La Coruña (Galicia), entre las Rías Baixas y las Rías Altas. El nombre de esta comarca hace referencia a la cantidad de catástrofes marinas debido a la peligrosidad de sus acantilados y frecuentes temporales. Sus gentes fueron testigos de numerosos naufragios, especialmente en la costa que va desde Camelle hasta Camariñas, donde se hundieron más de 60 navíos en poco más de cien años.

Pero precisamente la fuerza de la naturaleza es lo que hace que esta parte de Galicia sea atractiva. Fuertes oleajes y vientos huracanados crean a lo largo de la costa increíbles paisajes vírgenes salpicados de numerosos homenajes a los marineros desaparecidos. Un verdadero espectáculo natural.

Además de su belleza natural, esta zona cuenta con una variada gastronomía. No debes irte de Galicia sin probar el “pulpo a feira”, cocido, troceado, con pimentón, sal y aceite de oliva; el “raxo”, cinta de lomo con patatas; o la empanada de zamburiñas. Un placer para el paladar.

Ruta Costa da Morte

Día 1

Nuestra primera parada de la ruta de la Costa da Morte fue a kilómetro y medio de la población de Corme, en Faro Roncudo, uno de los rincones emblemáticos y con mayor historia de la Costa da Morte. El nombre viene dado por el ruido que realiza el mar cuando rompe en los acantilados. Y es que la fama de mar salvaje que se ha ganado esta zona costera de Galicia debido a su gran oleaje no es en vano.

Las cruces que hay repartidas por la escarpada costa llaman poderosamente la atención, son un homenaje a los pescadores cuyos cuerpos nunca aparecieron.

Esta zona también es conocida por ser uno de los lugares de la costa gallega donde se cría el mejor percebe. La razón se debe al sustrato de las rocas y a la luz que reciben los percebes de forma intermitente debido al oleaje que les cubre y descubre.

Costa da Morte - Faro Roncudo

Hacemos nuestra siguiente parada muy cerca de este cabo, en Cabana de Berganiños, donde se encuentra el mirador As Grelas. Dunas, decenas de aves y la lengua de arena que separa las aguas de la ría de Corme y Laxe de las del río Anllóns, se aúnan para ofrecer unas fantásticas vistas panorámicas sobre A Barra y el Monte Branco.

Costa da Morte - Mirador As Grelas

Nuestra tercera parada la hacemos en Areal dos Botiños, que es el verdadero nombre de la pequeña cala conocida como la playa de los Cristales, ubicada en la parte oeste de Cabo de Laxe. Se encuentra junto al cementerio de Laxe.

Costa da Morte - Playa de los cristales

Su nombre es debido a la cantidad de cristales erosionados que forman la playa. Un vertedero próximo incontrolado provocó que la acción del mar esparciera miles de trocitos de cristal, que con el paso del tiempo, quedaron erosionados y depositados sobre la cala. A finales de 2004 se retiró gran parte de los cristales de la playa. Tres meses después se paró la limpieza y se conservó el aspecto de esta cala, que difícilmente llegamos a entender cómo siguen quedando cristales en ella, ya que a pesar de los carteles que lo prohíben, la gente se lleva cristales a puñados.

Costa da Morte - Playa de los cristales 02

Desde el cementerio sale un camino que conduce a la Piedra de los Enamorados a 400 metros, una roca con inscripciones románticas labradas en la misma piedra. A su lado se encuentra la Cueva de la espuma, un auténtico espectáculo de la naturaleza, en el que se acumula gran cantidad de espuma los días de viento y mar embravecido.

Continuamos nuestra ruta por la Costa da Morte hasta El faro de Laxe. Este sencillo faro que se construyó en 1920 se puede decir que es el hermano gemelo del faro Roncudo. Pero lo que nos atrajo hasta aquí no fue el faro en sí, sino las vistas espectaculares que desde aquí se obtienen.

Costa da Morte - Faro Laxe

A escasos metros del faro se encuentra una escultura de bronce de la artista coruñesa Iria Rodríguez, “A espera“, un conmovedor homenaje a los marineros desaparecidos en el mar y a sus familias.

Continuamos hasta Camelles para disfrutar del Museo al aire libre del alemán Manfred Gnädinger, más conocido como Man o El alemán de Camelle. Este artista llegó a esta villa, de la que no se volvería a marchar nunca más, en 1962. A lo largo de los años, junto al espigón, creó su obra, que el naufragio del Prestige tiñó de negro. Se dice que el artista no pudo superarlo y murió 39 días después.

Su obra y legado se trasladó al museo que lleva su nombre situado en la calle del Peirao. En la sala de usos múltiples del mismo edificio puedes ver trabajar a las encajeras de Camelle.

Costa da Morte - Museo del alemán

La siguiente parada la hacemos en uno de los lugares más fatídicos de la Costa da Morte, entre punta de O Boi y punta A Cagada, el cementerio de los ingleses. En esta parte de la costa gallega perdieron la vida 245 personas en un total de 8 naufragios. El peor de ellos fue la noche del 10 de noviembre de 1890, el acorazado Serpent que había partido hacía dos días de Plymouth (Inglaterra) con rumbo a Sierra Leona, chocó en lo que hoy se conoce como “el bajo del Serpent”, debido a la poca luz del antiguo faro.

Costa da Morte - Cementerio de los ingleses

De los 175 tripulantes sólo se salvaron  tres, que fueron empujados a la playa de Trece. El cura de Xaviña movilizó a los vecinos para proceder a la sepultura de los 172 cuerpos en este emblemático lugar. En el interior están los restos del capitán y oficiales y en el exterior, los marineros. Seis años después de la tragedia se construyó el faro Vilán, el primer faro eléctrico de España. Es un buen punto para ver atardecer.

Costa da Morte - Faro Vilán

A la derecha del cementerio se encuentra el monte Branco, la duna rampante más alta de España (150 metros), y a sus pies crece la mayor reserva de caramiñas del noroeste español. Este arbusto que da nombre al municipio está en peligro de extinción.

Día 2

La primera parada de nuestro segundo día por la Costa da Morte es en Moraime, para visitar su iglesia románica de San Xiao de Moraime. Construida en el siglo XII y declarada conjunto histórico-artístico, es el resto de un antiguo monasterio benedictino. Las donaciones de Alfonso V en el año 1119 ayudaron a levantar este templo en el mismo lugar donde existía una antigua ermita que habían arrasado primero los normandos y más tarde los musulmanes.

Costa da Morte - San Xiao de Moraime

En el interior del muro norte se descubrieron unas antiguas pinturas representativas de los siete pecados capitales y la muerte.

Costa da Morte - San Xiao de Moraime 02

Seguimos nuestro camino hasta la siguiente parada. Aún me acuerdo de la noticia en el telediario. El 25 de diciembre de 2013 el santuario de Nuestra Señora da Barca sufrió un incendio debido a un rayo que calcinó casi todo el interior del templo. Frente al Cabo Vilán, en la desembocadura de la ría de Camariñas, se encuentra uno de los santuarios marianos más importantes de Galicia debido a su gran número de devotos y a su antigüedad, ya que sus orígenes se pierden en el tiempo.

Costa da Morte - Nuestra Señora da Barca

Según la leyenda, la Virgen vino a este lugar en un barco de piedra para dar ánimos al apóstol Santiago en su evangelización. Las piedras que se dispersan por el lugar son los restos de la embarcación. La más conocida es la llamada Piedra de “Abalar”, una piedra delgada y larga que, según la leyenda, quien se sitúe encima de ella, si es limpio de corazón, se balanceará levemente y emitirá como un leve ronquido. Otra de las piedra más conocidas, es la de “Os Cadrís” con forma de riñón y se ubica muy cerca del templo. Es la “vela” de la barca de la Virgen y se cuenta que alivia y cura enfermedades de riñón, de espalda y de cabeza a quien pase nueve veces por debajo. Otras piedras conocidas son la piedra del “Timón” y la Piedra de los “Enamorados”.

Costa da Morte - Nuestra Señora da Barca 02

Se dice que debajo de una de estas rocas, se encontró la imagen de la Virgen y fue llevada hasta la iglesia de la villa. Misteriosamente la imagen desapareció del templo y fue hallada extrañamente de nuevo en la roca donde había sido originalmente encontrada. Por esta razón se construyó el templo en este lugar.

Antes de abandonar el lugar, nos acercamos al monte de Corpiño, ubicado detrás del templo. En lo alto hay una cruz de piedra que protege la población de Muxía, situado a los pies del monte.

Costa da Morte - Nuestra Señora da Barca 03

Continuamos hasta la siguiente parada, el faro de Cabo Touriñán. Este es el verdadero fin de la tierra, ya que hace muchos años se descubrió que el cabo de Finisterre no era el punto más al oeste de la península ibérica y por tanto, de Europa. Sino que dicho punto se encontraba algo más al norte, en el cabo de Touriñán. Por lo tanto, allí es donde se pone el sol más tarde de todo el continente Europeo.

Una de las cosas que impresiona es la altura a la que se encuentra y la fuerza que tiene el mar contra el acantilado. Es uno de los faros más bonitos de la Costa da Morte y merece la pena recorrer el sendero que hay junto al faro para sentirte embriagado por las vistas y la inmensidad del océano.

Costa da Morte - Faro Touriñán

Nuestra siguiente parada es el Cabo Finisterre. Durante miles de años se pensó que no existía nada más allá de la línea en la que el sol se apagaba cada noche y en torno a él giran multitud de leyendas. Algunos peregrinos del Camino de Santiago no dan por finalizado su viaje hasta llegar aquí y disfrutar de una puesta de sol espectacular sobre la inmensidad del océano. El faro fue construido en 1853 en el abrupto acantilado y es tan potente que ilumina hasta 65 km de longitud.

Costa da Morte - Cabo Finisterre

Antes de acabar el día hacemos una visita a la Iglesia de Nuestra Señora de las Arenas, del siglo XII. Destaca por su riqueza artística, influenciada por las corrientes arquitectónicas de la catedral de Santiago y por el influjo del Camino de Santiago.

Costa da Morte - Finisterre

Día 3

Comenzamos el día de la ruta por la Costa da Morte visitando la cascada de Ézaro. Se trata de una cascada de 40 metros de altura que forma el río Jallas en su desembocadura al mar. Está situada en el municipio de Dumbría. Desde hace siete años aproximadamente tiene un caudal mínimo ecológico, por lo que se puede disfrutar de ella en cualquier época del año, aunque ni decir tiene que en épocas de lluvia tiene mayor caudal.

Desde finales de junio hasta finales de septiembre hay un espectáculo de luz nocturno. Todos los sábados y algún día de entre semana desde las 22h hasta las 23h. Aunque es mejor asegurarse antes de ir por si hubiera algún cambio.

Costa da Morte - Cascada de Ézaro

Seguimos rumbo a Carnota para ver su famoso hórreo, que está entre los más grandes del mundo y de Galicia, después del de Araño, con 37 metros, y el de Lira con, 36,53 metros, que también visitamos.

Actualmente mide 34,74 metros de largo y 1,90 metros de ancho. Se comenzó construyendo en 1768 con 11 pares de pilares, pero en 1783 se acabó la construcción de otros 11 pares de pilares más, seguramente para rivalizar con el de Lira. Ha sido declarado Monumento Nacional.

Al lado de este gigantesco hórreo se encuentra la parroquia Santa Columba de Carnota. Fue construida en 1755 en sustitución de una iglesia románica anterior. Entre estas dos construcciones hay una construcción de planta cilíndrica, se trata de un palomar.

Costa da Morte - Hórreo de Carnota

A 2,5 kilómetros de Carnota se encuentra otro hórreo, también gigantescamente espectacular, el hórreo de Lira. Ambos tienen 22 pares de pilares, un palomar y una iglesia al lado, ya que el clero disponía de grandes cantidades de cosechas por el pago del diezmo de los campesinos.

Este hórreo se construyó entre los años 1779 y 1814. Todo apunta a que el inicio de la construcción de éste provocó la ampliación del anterior por pura competencia.

Costa da Morte - Hórreo de Lira

Llegamos a Noia, un bonito pueblo en el que no debes dejar de pasear por su alameda, recorrer su casco antiguo de casas señoriales y altos soportales apuntados, disfrutar de su exquisita gastronomía, visitar sus monumentos y conocer su historia y leyendas.

Entre sus monumento más importante destacan la Iglesia de Santa María a Nova, hoy convertida en museo, que acoge más de 500 lápidas funerarias de entre los siglos XIV y XVII, y la imponente Iglesia de San Martín, presidiendo la plaza del Tapal y levantada sobre otra iglesia anterior en el siglo XV en estilo “gótico marinero”. Destacan en su fachada el tímpano, que recuerda al Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago y es una de las razones por la que a Noia la conocen como la pequeña Compostela; la figura de la Virgen embarazada, una de las pocas que existen;  y el gran rosetón. Pero lo que realmente llama la atención es la ausencia de una de sus torres. Esto se construyó así para evitar que este templo compitiera con la catedral de Santiago, y una maldición amenazó desde entonces a quien osara la construcción de la segunda torre. El cineasta Claudio Guerín la recreó en 1973 en cartón piedra para el rodaje de su película “La campana del infierno”, y durante los preparativos, el director de cine se precipitó desde la torre de la iglesia.

Costa da Morte - Noia

El último punto de la ruta se encuentra a 15 kilómetros de Noia. En el pequeño pueblo de Porto do Son visitamos el Castro de Baroña, un asentamiento fortificado de la Edad del Hierro al lado de la playa de Arealonga, que fue abandonado en el siglo I d.C. Este poblado, afectado por la erosión del mar, fue construido sobre una península rocosa que conserva los restos de una veintena de viviendas de planta circular y ovalada protegidas por doble muro, donde vivían unas 200 personas.

Costa da Morte - Castro Baroña

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