Era el objetivo de nuestro roadtrip de 10 días por la Bretaña francesa, llegar hasta el Mont Saint Michel, un lugar excepcional, entre Normandía y Bretaña. El tercer día por la tarde ya estábamos disfrutando de aquel lugar excepcional. Dejamos nuestras tiendas montadas en el único camping que hay dentro del recinto del Mont Saint Michel (os lo contamos en alojamientos) y pusimos pies en polvorosa hacia aquella maravilla.

El Mont Saint Michel desprende historia, belleza y magia por igual

La estampa del monte en mitad de la bahía es magnífica a todas horas y bajo cualquier circunstancia climatológica. El Mont Saint Michel ha sido un importante centro de atracción a través de los siglos desde su orígenes hasta nuestros días. Su arquitectura y el hecho de que aquí se producen las mayores mareas de Europa han determinado que este enclave sea uno de los mayores reclamos turísticos de Francia y que ya en 1979 fuera declarado Patrimonio de la Humanidad.

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La abadía fortificada se erige sobre una colina rocosa, con un pueblo medieval en la base. El tiempo en el monte no se ha detenido, y lo que en antaño fueron viviendas y talleres donde la gente humilde se ganaba la vida trabajando en distintos oficios, actualmente se han convertido en tiendas de souvenirs, restaurantes y hoteles. Pero que esto no te decepcione. Es cierto que ni los oficios ni las vestimentas son los mismos que siglos atrás, pero las callejuelas adoquinadas y las casas de madera entramada que te acompañan hasta la cima del monte siguen conservando su aspecto medieval y doy fe que sentirás que formas parte de un cuento.

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Recomendamos visitar el monte a primera y/o última hora, cuando las excursiones no han llegado o ya se han ido, y las calles comienzan a iluminarse dando un ambiente tenue a la isla.

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La magnífica abadía medieval del Mont Saint Michel

Cuenta la leyenda que el arcángel San Miguel se apareció al obispo de Avranches, el que se convertiría en saint Aubert, pidiéndole que construyera un santuario en su nombre en lo alto del entonces llamado Mont-Tombe. Aubert d’Avranches hizo trabajar bastante al arcángel, necesitó aparecerse tres veces y fue a la tercera cuando el arcángel tocó con su dedo la cabeza del obispo haciéndole un agujero en el cráneo para que tomara en serio su petición. Esto surgió efecto y el obispo mandó construir una iglesia en el año 708. A partir de ahí se fue modificando hasta convertirse en el santuario actual.

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Fue un importante lugar de peregrinación, la abadía benedictina del Mont-Saint-Michel representa uno de los más impresionantes ejemplos de la arquitectura de la época medieval, religiosa y militar a la vez, en la que hoy en día están instaladas dos comunidades de monjes y monjas. La abadía gótica consta de tres niveles en los que destacan el claustro anglonormando del siglo XIII, la iglesia abacial, las criptas y la Sala de los Caballeros, una majestuosa estancia de bóvedas y capiteles de 24 metros de largo.

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Pero la abadía no es lo único que se puede ver en el Mont Saint Michel, aunque sí lo más importante.

Qué ver en el Mont Saint Michel además de la abadía

A medida que se va ascendiendo por las preciosas calles en dirección a la abadía se encuentra la Église Paroissiale Saint Pierre (iglesia de San Pedro). Esta pequeña iglesia de piedra del siglo XI situada al lado de un pequeño cementerio, era la que utilizaba la comunidad ya que en la de la abadía sólo podían entrar los monjesEl interior es muy acogedor con muros de piedra y techo de madera, destacándose algunas pinturas y la capilla lateral con la imagen de San Miguel matando al dragón.

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Aunque nosotras no visitamos los museos, puntualizar que hay varios en intramuros:

El Museo Histórico cuenta la historia milenaria del Monte y de los monjes constructores a través de una reconstrucción de prisiones, calabozos, mazmorras y una colección de objetos antiguos.

El Museo del Mar explica el fenómeno de las grandes mareas y el Gran Proyecto del Mont-Saint-Michel.

La Casa histórica del caballero Bertrand Du Guesclin alberga una bella alcoba nupcial, un cinturón de castidad del medievo, la armadura del caballero Du Guesclin, el gabinete de astrología de Tiphaine de Raguenel.

El Arqueoscopio pone en escena las diferentes etapas de la creación de la abadía del Mont-Saint-Michel.

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No olvides recorrer el camino de ronda sobre las murallas para disfrutar del panorama de la bahía.

Además, a lo largo de todo el año, visitas, animaciones y conciertos de música animan el día a día del monte.

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Otra atracción turística de Mont Saint Michel es cruzar la bahía caminando. Obviamente se hace con la marea baja y ¡descalzo! Es la única forma de andar sobre la arena empapada y poder sacar los pies para dar el siguiente paso. Por supuesto, hay que hacerlo con un guía autorizado y seguir siempre sus indicaciones, puede ser peligroso como la marea suba y te encuentre en mitad de la bahía. Tienes más información en la página de turismo de Normandía.

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Las mareas

El Mont Saint Michel es accesible a través de una pasarela que se ha construido recientemente. Pero debido al fenómeno de mareas en el que está envuelto, hay varios días al año en los que el monte se convierte en una isla y no es posible acceder o salir de él.

Es posible caminar junto a sus muros cuando la marea está baja y el mar se encuentra a 15km de la costa, pero no te fíes, ¡en poco tiempo la marea puede llegar a subir hasta 15 metros!.

Es necesario que eches un vistazo al calendario de las mareas para conocer el estado en el que se encontrará durante tu visita. Si ésta coincide con la marea alta puedes disfrutar del espectáculo desde las murallas o la plaza de la abadía si te encuentras dentro de los muros del monte o desde la pasarela, la carretera de La Roche Torin en Courtils, la carretera de Grouin du Sud en Vains-Saint-Léonard y la carretera de Le Gué L’Epine en Val-Saint-Père si te encuentras fuera de los muros del monte.

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Al caer la noche el lugar se llena de magia y encontrarás una imagen que difícilmente olvidarás.

Información práctica

Trasladarse hasta el Mont Saint Michel

Los aparcamientos están situados a 2,5 kilómetros del Mont Saint-Michel, y existen tres maneras de llegar al Monte:

  • En el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro caminando. En un ameno paseo por caminos peatonales.
  • Hay un servicio gratuito de autobús lanzadera que une la estación de autobús con el monte, haciendo parada en el pueblo. Horario de 7:30 a 00:00 ó de 7:30 a 01:00 en temporada alta. Salen cada 10 minutos, cada 5 minutos a las horas de más afluencia.

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  • Y en “navette hippomobile”. Esta opción no la recomendamos ya que es un gran coche tirado por caballos.

Los pasajeros se bajan a 400 m. de las murallas dejando el camino despejado para poder disfrutar de unas vistas espectaculares del Monte y la bahía.

Horarios y precios

La abadía del Mont Saint Michel está abierta todos los días del año excepto el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.

Su horario de apertura es de 9.00h a 19.00h de mayo a agosto y de 9.30h a 18.00h de septiembre a abril.

Importante: la taquilla cierra una hora antes. En periodos de marea excepcionalmente alta se corta el acceso al monte.

El precio de la entrada a la abadía es de 10€, hay entrada reducida y el acceso es gratuito para ciudadanos de la Unión Europea menores de 26 años y para los parados presentando documento que lo acredite.

La visita conference, una visita guiada en la que se accede a lugares cerrados al público, tiene un precio de 13€ (hay que confirmar el idioma). También se pueden hacer visitas privadas con acceso a la torre de la abadía y a la zona de contrafuertes o incluso, nocturnas. Para saber los precios y disponibilidad es necesario contactar desde la web oficial.

Dónde dormir

Tanto en intra-muros como en extramuros del Mont Saint Michel hay varios hoteles para alojarse. Nosotras nos alojamos en el único camping que hay dentro del recinto extramuros (Camping du Mont Saint Michel. No os volváis locos, la recepción está en el Hotel Vert) y el precio fue muy asequible, como en el resto de campings de Francia (26€ tres personas/coche/2 tiendas).

Dónde comer

En el Mont Saint Michel hay varios restaurantes donde degustar la rica comida bretona acompañada de un buen vino o sidra con unas vistas fantásticas. Fuera del monte también hay restaurantes y existe una tienda donde puedes encontrar algo de comida para sacarte de un apuro, pero no hay mucho donde elegir y los precios son elevados.

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