La cascadas y los saltos de agua son los accidentes geográficos más impresionantes que puedes encontrar en Islandia junto a los volcanes y los glaciares. Los hay de norte a sur en esta isla perdida en el Atlántico donde la naturaleza se aprecia en estado puro. La existencia de estas cascadas se debe a la influencia del clima subpolar oceánico que provoca un gran número de precipitaciones y nieve en esta zona preártica repleta de enormes glaciares. Durante la época primaveral, cuando las temperaturas comienzan a subir, la abundante nieve se derrite y provoca el aumento del caudal de muchos ríos y torrentes de agua.

Los glaciares, los movimientos tectónicos y la erosión han moldeado durante siglos las tierras islandesas hasta el punto de que hay tantos ríos y cascadas que muchos de ellos no tienen nombre. Pero ahora vamos a centrarnos en algunas que si que lo tienen.

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1. Gullfoss

La doble e impresionante cascada de Gullfoss es uno de los monumentos naturales más visitados de Islandia. Esta cascada forma parte el Círculo dorado, la ruta turística más popular y accesible de Islandia. Su belleza y espectacularidad ha sido creada por la ruptura de las placas. La falla ha sido horadada y ampliada a través de las eras por el río glaciar Hvítá, dando la sensación de que el río se sumerge en las profundidades de la tierra con toda su fuerza; para muchos es la cascada más bella del mundo.

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2. Öxarárfoss

El río Öxará no es muy caudaloso pero alimenta la cascada que lleva su nombre en el Parque Nacional Thingvellir, el gran símbolo islandés, pues fue en este lugar donde los vikingos establecieron el primer parlamento democrático del mundo, llamado «Alping». Hoy, esta cascada forma parte del Círculo de Oro y se produce gracias a una profunda sima donde el río se lanza creando una fumarola de vapor de agua junto a las nieves invernales. Las aguas, al precipitarse en la falla de Almannagjá, provocan un hermoso espectáculo antes de desembocar en el lago de Thingvallavatn, el más grande de Islandia (83 kilómetros cuadrados).

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3. Seljalandsfoss

Otra de las cascadas más populares de Islandia es Seljalandsfoss. El río Seljalandsá cae desde una altura de 60 metros. Su caudal no resulta tan espectacular como el de otras cascadas de Islandia pero tiene una particularidad, y es que se puede rodear completamente por un camino (muy resbaladizo). Cuando te encuentras detrás de ella te das cuenta de la grandeza y fuerza de la naturaleza. Recomendable visitarla con chubasquero si no se quiere acabar calado.

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4. Skógafoss

La cascada de Skógafoss también está en el ranking de las cascadas más conocidas de Islandia. El río Skógá se precipita desde 62 metros de altura y a lo ancho de 25 metros desde una meseta para caer en una llanura desde la cual la vista de Skógafoss es grandiosa. Debido a la cantidad de espuma que produce constantemente la cascada, es fácil ver un arco iris doble los días soleados, lo que la hace más hermosa y espectacular.

Como la mayoría de cascadas, Skógafoss cuenta con varias leyendas. La más famosa afirma que tras la cortina de agua se oculta un cofre con un tesoro, dejado por un vikingo, Prasi Porolfsson. Dicen los lugareños, que nadie ha encontrado el cofre pero sí un asa del mismo que también desapareció misteriosamente.

A la derecha de la cascada, hay una escalinata con 400 escalones por la que se asciende a lo alto de la cascada, allí nos encontramos con una pequeña escalera que cruza un vallado y nos lleva a lo largo del curso del río Skógá hasta el paso montañoso de Fimmvörðuháls, que separa los glaciares del Myrdalsjökull y del conocido volcán Eyjafjallajökull. Hacia la mitad de la escalinata, si te desvías a la izquierda hay un pequeño balcón natural. Allí se puede apreciar la cara de un gnomo que la naturaleza ha esculpido en una roca, quizás para custodiar la cascada.

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5. Svartifoss

Svartifoss o la cascada negra, como se la conoce, se encuentra en pleno corazón del Parque Nacional Skaftafell, el cual, desde el 2008 forma parte del extenso Parque Nacional Vatnajökull, el más extenso de Europa con 12.000 km2. Está rodeada por columnas basálticas negras, de origen volcánico, que le otorgan un aspecto de órgano de catedral. Las columnas hexagonales fueron formadas por un proceso de cristalización dentro de un flujo de lava al enfriarse de manera extremadamente lenta. Para llegar al salto hay que recorrer un sencillo sendero de dos kilómetros de longitud.

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6. Gufufoss

Este es uno de los miles de saltos de agua que resultan del deshielo en las montañas de Islandia; se encuentra a la entrada de Seydisfjordur, una pequeña ciudad que se caracteriza por sus casas noruegas y su puerto. No es tan famosa ni espectacular como otras que nombramos en este post, pero constituye todo un espectáculo que vale la pena admirar y fotografiar.

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7. Selfoss

Selfoss es una cascada que forma el río Jökulsá á Fjöllum, que nace del glaciar Vatnajökull, en el norte de Islandia. Tiene una altura de 44 metros, un ancho de 100 metros y transcurre unos 30 km entre varios saltos de agua antes de desembocar en Öxarfjörður, una bahía del Ártico. Uno de estos saltos se encuentra aproximadamente a 1km andando, se trata de Dettifoss, de la que os hablamos a continuación. Por debajo de las cataratas, el río pasa a través de un desfiladero que forma parte del Parque nacional Jökulsárgljúfur.

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8. Dettifoss

Dettifoss es una cascada situada en el Parque nacional Jökulsárgljúfur. Sus aguas provienen del río Jökulsá á Fjöllum, que nace en el glaciar Vatnajökull y recoge agua de una amplia cuenca. Esta cascada de 100 metros de ancho y de una caída de 44 metros está considerada como la cascada más caudalosa de Europa, con unos caudales medio y máximo registrado de 200 y 500 m³ por segundo respectivamente, dependiendo de la estación y del deshielo glaciar, esa particularidad la hace tremendamente poderosa y bella.

La falla que creó la cascada de Dettifoss forma parte de la dorsal atlántica que divide Islandia en dos partes, cada una perteneciente a placas y continentes diferentes, americana y euroasiática. Puede admirarse desde los dos los lados del río Jökulsa. La orilla este está mejor comunicada y ofrece mejores vistas.

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9. Godafoss

Godafoss, la cascada de los dioses, tiene personalidad propia, lo que la convierte en una de las cascadas más espectaculares de Islandia. Se encuentra localizada en el municipio de Þingeyjarsveit. En este punto las aguas del río Skjálfandafljót, el cuarto más largo del país, caen desde una altura de 12 metros y a lo ancho de 30 metros.

Según cuenta la leyenda, al lagman Þorgeir (hombre de leyes) se le encomendó la tarea trascendental de decidir si el pueblo islandés adoptaba la fe cristiana. Se dice que fue a su casa y arrojó a la cascada sus estatuas de dioses paganos, de este acto proviene el nombre de la Cascada.

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