En este post queremos hablaros sobre una ruta en el País Vasco muy original para pasar el día entre pinos, robles y castaños muy coloridos: El Bosque de Oma, también conocido como El bosque pintado o El bosque encantado. Esta obra artística fue pintada entre los años 1982 y 1985 por el escultor y pintor Agustín Ibarrola y se encuentra en la reserva de la biosfera de Urdaibai, muy cerca de Guernica.

La caminata es lineal, de 7,5 km (ida y vuelta); 3 km para llegar donde empiezan los árboles pintados, 1,5 km de recorrido entre los árboles y el resto para volver. También se puede hacer una ruta circular haciendo el camino de vuelta por el valle, cogiendo el camino que baja hacia Oma hasta llegar a la carretera, donde se gira a la izquierda para llegar al punto de partida.

Comienza en el barrio de Basondo, en Kortezubi, apenas a unos metros de la Cueva de Santimamiñe (Vizcaya). Allí hay una explanada donde se puede dejar el coche y tomando el camino hacia arriba, enfrente de la carretera, comienza la ruta.

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La ruta, en su mayoría, tiene un ligero pero constante desnivel ascendente (hasta 240 metros), excepto los 250 últimos metros, que son de bajada bastante pronunciada a través de unos escalones irregulares de tierra que, dependiendo de la época del año, pueden resbalar. Puede resultar dura para niños pequeños y personas mayores con movilidad reducida.

Una vez finalizada la bajada comenzaremos a ver árboles con los troncos pintados de colores vivos, haciendo del lugar un sitio mágico.

Si echas la vista al suelo descubrirás flechas de color amarillo con números durante todo el recorrido. Estas flechas, dan número a las 47 figuras (cada una con su título) que se pueden observar a lo largo y ancho del bosque de Oma. Posicionándonos sobre ellas y mirando en la dirección que indican, observaremos el dibujo completo en una perspectiva perfecta por la unión de varios troncos de árboles. Se pueden ver figuras de animales, formas geométricas y humanas.

 

El plano del bosque pintado de Oma lo puedes conseguir en la caseta informativa que hay a la entrada de la cueva de Santimamiñe, no obstante, te lo puedes descargar aquí.

Comenzamos el recorrido, y enseguida nos topamos con una de las obras que más ganas teníamos de ver y que más nos gustó, El arco iris de Naiel, una figura que el artista dedicó a su nieta.

 

Continuamos el recorrido y obedeciendo a la flechas amarillas pudimos ver imágenes que sólo se hacen perfectamente visibles si las miras sobre ellas y en la dirección que te indican. Uniendo en la distancia y con una perspectiva correcta, dos o varios troncos distintos con imágenes que en un principio no dicen nada, forman una imagen conjunta perfectamente definida.

 

Si nos adentramos un poco más en el bosque podemos encontrar otra zona que me encantó, la que está formada por un montón de ojos.

Recomendamos llegar al bosque con buena luz para poder apreciar las figuras en todo su esplendor y si es posible evitar los días lluviosos.

 

Cómo llegar:

En Gernika cogemos la circunvalación, dirección Lekeitio, por la BI 638 hasta la rotonda de Barrutia. Continuamos por la BI2238 y tras pasar el barrio de Idokiliz tomamos el desvío a la derecha por la BI 4244, hasta el fin de la carretera, en el aparcamiento de Lezika.

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