Día 9 – Awassa

Amanece un nuevo día caluroso en Etiopía, hoy comienza nuestra ruta más esperada, el sur.
Salimos de Addis Abeba hacia Awassa (275 km) con nuevo chófer.

Paramos en medio de ninguna parte donde las vistas eran impresionantes. Cuando ya nos íbamos, aparecen de no se sabe dónde, unos niños para vendernos plátanos y collares de semillas. El chófer muy amable nos compra uno sólo a las chicas.

Cuando ya abandonábamos aquel lugar silencioso y solitario vemos no muy lejos de nosotros un mono gelada que nos vigila muy atento sin quitarnos ojo. Nos sentimos atraídos por él pero el chofer nos advierte de que atacan a las personas y no dudamos en saludarle de lejos a la vez que nos montábamos en el 4×4 con el que haríamos la ruta por el sur.

Retomamos camino a Awassa. A 40km de Addis Abeba paramos en el Hotel Dreamland, desde donde hay unas vistas fantásticas del Lago Bishoftu. Este es el primero de los cuatro lagos que veríamos hoy.

La segunda parada, 116km después, fue en el Lago Ziway, donde por primera vez vimos esos pájaros de tamaño prehistórico, los marabou. Pesan de 4 a 6 kilos y llega a tener una altura de 120cm.

Anduvimos 40 km. más e hicimos la tercera parada, fue en el Resort Sabana Beach desde donde disfrutamos da las buenísimas vistas del Lago Langano.
Dispone de una terraza con amacas desde donde puedes disfrutar del lago mientras se escucha el trinar de los pajarillos de colores impresionantes a la vez que te tomas una cervecita San George.

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A pesar del calor casi insoportable estábamos de lo más a gusto pero todavía nos quedaban 72km hasta llegar a Awassa.

La última parada del día, Awassa, donde pasaríamos la noche.
Como siempre, lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, esta vez nos alojaríamos en el Hotel Yamare (300 birr hab. doble).

Nos dimos una ansiada ducha y fuimos a pasear por las orillas del Lago Awasa donde había muy buen ambiente. Había sitios donde sentarse a tomar algo acompañado por un Marabou e incluso para cenar pescado a la brasa.

Los pescadores se mueven en barcas de papiro por el lago

 Disfrutamos de una espectacular puesta de sol mientras paseábamos por la orilla. Andando y andando llegamos al restaurante Venezia donde no nos pudimos resistir a comer unas jugosas pizzas. Yo en mi vida me había comido una pizza de semejante tamaño, pero estábamos en África y quién sabe cuándo íbamos a comer otra cosa que no fuera injira.

Con la barriga bien llena, mejor dicho a reventar, nos fuimos al hotel y nos dormimos en cero coma, a la mañana siguiente teníamos que madrugar para visitar el mercado de pescado antes de seguir nuestro camino para ver la tribu de los Dorze.

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