DÍA 16

Nos pusimos en marcha a Addis Abeba, teníamos 437 km por delante.

Nos despedimos del chofer, el cual se va con una mano por delante y otra por detrás. No le damos propina, creo que ya se había servido él solito durante todo nuestro recorrido por el sur.

Cuando llegamos a la capital nos dirijimos al hotel Baro donde habíamos dejado la reserva hecha cuando estuvimos alojados, pero aquí por lo que se ve se pasan las reservas por el forro. No existía ninguna reserva a nuestro nombre, aunque finalmente sí nos dieron habitación.

Dejamos las cosas y nos vamos a buscar un sitio donde cenar. Elegimos un restaurante italiano donde comemos unas pizzas que, después de comer injira todos los días, nos saben a gloria.

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DÍA 17

Nuestro viaje llegaba a su fin, era nuestro último día en Etiopía. Nos levantamos sin prisa, no había demasiadas cosas que ver, para nuestro gusto la capital carece de atractivos. No obstante nos dimos un paseo mientras observabamos a sus gentes en sus quehaceres cotidianos.

La emblemática estatua del León de Judá, cerca del Teatro Nacional.

Monumento erigido en honor de los soldados etíopes.

Compramos café en una tiendita al azar y nos fuimos al mercado a pasar el resto del día, nuestro avión salía por la noche.

Si tuviésemos que transportar todo esto nosotros montaríamos un follón de la madre que lo parió. Buscaríamos una furgoneta enorme prestada, alguien que nos ayudase a cargar y descargar… sería todo un día de mudanzas.

El mercado tiene las calles sin asfaltar y reina un gran desorden, pero lo disfrutamos igualmente. Nos llevamos un gran recuerdo del país y de sus gentes.

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