DÍA 12 – TRIBU DANASECH

Amanece un nuevo día en el valle del Omo, el calor es insoportable. Hoy tocaba visitar a los Danasech. Fuimos hasta Omorate donde tuvimos que presentar los pasaportes ya que está en la frontera con Sudán y Kenia. Nos dicen que hay un problema con uno de ellos. Nuestro amigo Carlos había guardado euros dentro del pasaporte y no se había dado cuenta de quitarlos antes de entregarlo. El policía de la fortera pensaba que le estábamos sobornando porque algo no estaba en regla. Nuestro guía tuvo que actuar y la cosa no fue a más, todo quedó en una anecdota para contar, pero nos llevamos un buen susto.
Los Danasech estaban al otro lado del río, la única manera que había para cruzar era subiendo en un tronco de arbol hueco. Se acercó un jovencito diciéndonos que el era el guía y había que pagarle 220 birr/per por la entrada al parque, el viaje en tronco y sus servicios que nunca supimos cuáles eran.

Ya en el otro lado del río se comenzó a notar cómo el viento soplaba con fuerza. Habíamos leído que una constante tormenta de arena cubría el pequeño asentamiento de esta tribu.

Entre las chozas había niños jugando, la tormenta de arena solo parecía afectarnos a nosotros. No parecía haber demasiada gente. Tres mujeres mayores salieron a nuestro encuentro, sus cuerpos y rostros estaban completamente cubiertos de arena.

 Aquí dejamos nuestro artículo donde contamos más sobre nuestra vivencia con los Danasech.

 Volvimos a cruzar de nuevo el río, allí habia un puesto hecho con cuatro chapas haciendo de bar donde nos tomamos una cerveza casi de un trago, necesitábamos hidratarnos.

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  Subimos al 4×4 y deshicimos el camino para regresar a Turmi.

MERCADO DE TURMI

Era lunes y había mercado en Turmi. Se reunían varias tribus para vender y hacer trueque con sus productos.

Las mujeres Hammer exponían para la venta bolsas de plástico llenas del polvo ocre que utilizan para sus peinados y mil y un bote con vete tú a saber qué pócimas.

Las mujeres Banna aportaban al mercado semillas, especias y vasijas de barro.

 Los olores, los colores, los niños correteando mientras las madres charlaban, dan a este mercado un ambiente especial que no hay que perderse. Hubiéramos estado un par de horas más pero coincidía que ese día los hammer celebraban una de sus costumbres más significativas, una ceremonia llamada Ukuli Bula (salto de los toros).

 Esta ceremonia dura tres días, pero nosotros fuimos a ver el último día que es el más importante, donde un joven desnudo (Ukuli) debe andar sobre una larga fila de vacas sin caerse para pasar de la pubertad a la madurez.

SALTO DEL TORO

Llegamos al descampado no muy lejos de Turmi donde se celebraba el ritual, ya había un montón de Hamer y un jovencito que se nos presentó como nuestro guía acompañante al que pagamos 400 birr/persona por asistir al evento (a otros turistas les habían cobrado menos).

 Aún faltaban tres horas para que comenzase el ritual, bueno, eso pensábamos nosotros. El ritual en sí había empezado hacía dos días, pero el tercero y último, que es el más importante, es cuando al Ukuli le ponen a prueba saltando una gran fila de vacas.

Con lo que no contábamos era con lo que veríamos esas tres horas, que pensábamos que nos iba a tocar esperar bajo aquel sol abrasador. Sabíamos que existía este ritual, pero lo que no sabíamos es que fuera parte de la ceremonia del salto del toro, además, teníamos entendido que el gobierno quería prohibir esta práctica y la tribu evitaba que los turistas lo vieran para no ser denunciados. Se trata de que las mujeres obligan a los hombres a que las azoten.

Para saber más sobre el ritual os dejamos nuestra experiencia en el salto del toro.

Hoy nos iríamos a la cama con un sabor agridulce, aquellas imágenes jamás se borrarán de nuestras retinas.
Mañana visitaríamos a los Karo.

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