¿No has podido disfrutar de tus vacaciones este verano? ó ¿Aún tienes unos días de vacaciones? ¡Pues perfecto! porque otoño es muy buena época para viajar, de hecho, para nosotras es la mejor, ya que sin duda encontrarás menos gente que en la estación estival, por lo que recibirás mejor servicio y de más calidad, te saldrá más barato y pasarás menos calor, así podrás disfrutar mucho más de tus vacaciones además de deleitarte con los colores propios de esta estación que crea paisajes de postal.

Por si nuestras razones no te han convencido del todo, 10 bloggers de viajes te recomiendan 10 destinos europeos donde viajar en otoño.

1- Toulouse – Kris por el mundo

Toulouse, la ciudad rosa francesa, es un destino perfecto para visitar en otoño. Esta ciudad del sur de Francia es una de las ciudades universitarias más importantes de Francia. Por ello, al finalizar el verano Toulouse recupera su ritmo cotidiano. Ese en el que los turistas abandonan las calles de la ciudad y éstas las toman los estudiantes. La ciudad se llena de vida y de buen ambiente. Además, los días aún no son demasiado cortos por lo que regalan muchas horas para disfrutar de todo lo que hay que ver Toulouse. Sus plazas, sus mercados y sus iglesias son motivo sobrado para viajar a esta ciudad del sur de Francia. Hacerlo en otoño además regala preciosas imágenes de la orilla del río Garona bordeado de árboles que se han teñido de dorado. Y sus parques van perdiendo las hojas tras haber pasado éstas del verde al amarillo y rojizo. Sin duda, viajar a Toulouse en otoño es una gran idea.

2- Islandia – Viajando a mi manera

El otoño marca el comienzo de la temporada de Auroras Boreales, ese maravilloso fenómeno de la naturaleza que no deja de sorprender nunca por su belleza. Además, las temperaturas suelen estar entre 2ºC y 9ºC y todavía están abiertas todas las carreteras, ya que las llamadas F se cierran en invierno por su peligrosidad. Y al igual que las temperaturas, los precios comienzan a bajar a partir de septiembre y vuestro bolsillo se resentirán un poco menos. Y todavía se puede acampar al aire libre, al menos en los primeros meses de la estación y disfrutar aún más del contacto con la naturaleza.

3- Eslovenia – Recuerdos de mi mochila

Sin lugar a dudas, viajar es una maravilla en cualquier época del año, pero hay lugares del mundo que adquieren su estampa más espectacular en otoño. Viajar en esta época del año es encontrar una explosión de colores en bosques que tienen árboles de hoja caduca y es todo un espectáculo para la vista.

Eslovenia es uno de esos países que en otoño se viste de colores ocres, amarillos, verdes y rojos, dejando paisajes que parecen toda una obra de arte. Nuestro viaje a Eslovenia en un mes de octubre nos dejó extasiados… ¡los paisajes del Parque Nacional Triglav son algo único!

4- Babiera – A un clic de la aventura

Baviera es una de las zonas de Alemania con más encanto. En otoño las temperaturas de Baviera son todavía suaves y el paisaje se transforma, adoptando unos colores preciosos. Además, todo está más tranquilo y no encuentras las aglomeraciones tan
habituales en verano.

Hay muchas razones para visitar Baviera en otoño. Si te gustan los castillos, no te puedes perder el Castillo de Neuschwanstein, que está rodeado de un bosque de cuento que ahora está espectacular. Hay cantidad de preciosas ciudades que visitarás con menos gente, como Bamberg, Núremberg, Regensburg o Rothenburg ob der Tauber. Y si eres un amante de la cerveza, no te puedes perder el Oktoberfest de
Múnich, la fiesta popular más grande de Alemania, que comienza el primer sábado después del 15 de septiembre.

5- Berlín – OM Viajes y relatos

Si estás pensando en una escapada en otoño a una ciudad europea, nuestra recomendación es la vibrante Berlín, la capital de Alemania. Entre los meses de septiembre y octubre el clima en Berlín es muy agradable y, salvo alguna llovizna ocasional, los días tienen una luz dorada, y las hojas de los árboles lucen en brillantes ocres. Los alemanes llaman estos últimos días “Altweibersommer” (el verano de la India). Además el otoño berlinés coincide con una de las fiestas más esperadas de todo el año: el Oktoberfest, o la famosa “fiesta de la cerveza alemana”, que este año 2018 transcurre en Berlín desde el 21 de septiembre (viernes) hasta el 14 de octubre (domingo). El otoño berlinés te atrapará.

6- Florencia – Un blog de palo

Italia es un destino ideal en cualquier época del año, sin embargo, en otoño hay algunas ciudades que lejos de perder el dinamismo primaveral o el bullicio estivo, ganan en luz y expresividad entre septiembre y noviembre. Una de estas ciudades es Florencia. Visitar Florencia en otoño no te va a evitar encontrar a un montón de turistas ávidos de consumo cultural, pero te dará una visión de la ciudad más tranquila que en otras épocas.

Una escapada en estos meses te permitirá conocer la ciudad, pasear entre las hojas caídas del Lungarno o visitar los bellísimos y coloridos jardíndes Bóboli o tener una de las vistas más bonitas de la ciudad con las colinas al fondo desde el Piazzale Michelangelo. Además de disfrutar de la ciudad, estos meses son perfectos para coger un coche y recorrer las carreteras secundarias que serpentean entre las colinas toscanas y adentrarte en bosques que te llevarán hasta algunos de los más bellos borgos italianos. Como ves, Italia en otoño tiene mucho que ofrecer y Florencia en noviembre es una ciudad perfecta para el relax.

7- Londres – 365 sábados viajando

Otoño es una de nuestras épocas favoritas en las que viajar a Londres, el clima es aún aceptable y los precios mucho más económicos que en verano. La capital del Reino Unido se disfruta mucho mejor en otoño que en invierno, puedes aún pasear por las calle y hacer un picnic en alguno de los muchos parques de Londres. Aún se está a gusto en los mercadillos al aire libre y los músicos tocan en las calles. Londres es siempre apetecible pero en verano puede estar masificada, por eso un fin de semana largo en otoño se convierte en una escapada europea genial.

8- Bulgaria – Mi mochila me pesa

Una época estupenda para visita ese rincón de los Balcanes llamado Bulgaria es precisamente en otoño. Es un país lleno de bosques que se tornan ocres en esa época del año. Es el país de los bellísimos monasterios bizantinos pintados de frescos. Su capital Sofía es una ciudad llena de vida con mucho ambiente. Ciudades con gran cantidad de restos romanos como Plovdiv con un teatro romano en el que hoy día celebran festivales importantes. Con un lugar como Nesebar al borde del Mar Negro que es Patrimonio de la Humanidad pues en ella se asentaron Tracios, Griegos, Romanos y Bizantinos. Varna famosa por sus termas romanas, las cuartas en importancia en Europa en tiempos de Séptimo Severo. Veliko Turnovo capital del país durante la Edad Media y para terminar de ponerte los dientes largos las tumbas Tracias del centro del país donde destaca el famoso sepulcro de Kazanlak con sus magníficas pinturas al fresco. Un destino totalmente recomendable que reúne las 3 B: Bueno, Bonito y Barato.

9- El hayedo de Otzarreta – Vagamundos viajeros

La estación idónea para conocer un hayedo es otoño. Pero si encima es uno tan especial como el de Otzarreta, en Euskadi, con sus ramas elevándose verticalmente hacia el cielo, la experiencia se convierte en casi mágica, como adentrarse en un bosque de cuento. Puedes completar la visita alojándote en Vitoria: el hayedo está a tan solo media hora en coche de la capital alavesa. Y así disfrutar de su maravilloso centro medieval, su imponente Catedral y ¡su pintxo-pote! No hay mejor plan para una escapada otoñal.

10- Nuremberg – Ida y vuelta

Pensando en una ciudad ideal para viajar en otoño, me quedo con Núremberg. El año pasado tuve la ocasión de descubrirla en un viaje de amigas y fue todo un éxito. Los otoños son cada vez más suaves, con lo que el frío de antaño queda para más adelante. Ahora puedes descubrir una ciudad que se vuelca con los muchos atractivos que tiene y en la que los colores del otoño adquieren gran protagonismo.
El centro histórico con su Plaza del Mercado, su Castillo y sus múltiples casas de entramado de madera nos llevan de viaje en el tiempo a un Renacimiento que aquí se vivió con personajes de la talla de Alberto Durero. Podemos visitar su casa, podemos conocer las mazmorras de la ciudad o pasear tranquilamente junto a los canales que forman auténticas postales.
Como contraste, no debemos olvidar que no hace tanto tiempo Núremberg fue escenario de los juicios que tras la Segunda Guerra Mundial se llevaron a cabo para condenar a los jerarcas supervivientes del nazismo. Hoy uno se pregunta cómo tanta barbarie fue posible en pleno siglo XX y en un país tan “a priori” civilizado. La Sala 600, donde tuvieron lugar dichos procesos, es otra visita imprescindible. Menos amable,
pero sin duda necesaria. Tras el mal trago y para compensar os propongo comer en alguno de los muchos restaurantes especializados en la contundente y sabrosa gastronomía francona. Tendrás donde elegir.

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