Teníamos que ir a unos 30 Km al noroeste de Xian para poder ver el ejercito de terracota, para ello nos dirigimos andando a la estación de autobuses de Xian.
A medida que nos íbamos aproximando a la estación notábamos que varias personas chinas se nos iban uniendo. Pensábamos que también se dirigirían a algún destino, pero no, ellos sabían dónde nos dirigíamos nosotras y por eso, una vez que nos acercamos a los autobuses comenzaron a invitarnos a subirnos a los suyos. Cada personas nos señalaba un autobús distinto que debíamos tomar para llegar a ver a los guerreros. Algunos de los autobuses que nos señalaban llevaban puesta una foto de los guerreros y otros no. Al final como no sabíamos a quién hacer caso, ni sabíamos cuál era el interés de cada uno de que subiéramos a un autobus u otro, al final  nos guiamos por nuestra intuición femenina y… ¡wala! en poco menos de una hora allí estábamos, cerca del gran tesoro. Todavía nos quedaba por caminar un cachito desde donde deja el autobus hasta los pabellones, era una ligera pendiente con escalones y tiendas llenas de guerreros a tamaño transportable a ambos lados. ¡ojo! La entrada se compraba antes de empezar a subir esos escalones, no arriba donde los pabellones, es una jodienda volver a bajar y subir otra vez, doy fe. La taquilla no esta muy señalizada.

Los Guerreros de Terracota forman parte del mausoleo que mandó construir el autoproclamado primer emperador de China Qin Shi Huang (221-210 a.C.) para que custodiasen su tumba.

Enterrando estas estatuas el Emperador creía que seguiría teniendo tropas bajo su mando. Fueron enterrados en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador, y a 33 km al este de Xi’an.
Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad.

El primer foso fue descubierto en 1974 durante unas obras de abastecimiento de agua. Desde el año 1987 están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El foso tiene una superficie de 200 metros por 60 y contiene más de 7.500 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar. Las figuras son de tamaño real y están equipados con armaduras fabricadas también en terracota. La fosa se abrió al público en 1979.

 

 

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, ropajes, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes…
Cada parte del cuerpo fue hecha por separado, mientras el tronco, las extremidades y las manos fueron producidas en masa, las cabezas fueron hechas individualmente y todas las caras de los guerreros son diferentes. También fueron pintadas con armaduras negras, pañuelos rojos y pantalones verdes.
Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen.
Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, hachas, ballestas, espadas de bronce, etc.
Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Las que quedaron todavía estaban afiladas cuando se descubrieron las tumbas.

 

La segunda fosa contiene 69 figuras y es conocida como «la fosa de los generales», se cree que representa al estado mayor del ejército. También son visibles las figuras de cuatro caballos.

La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar, ya que se requiere de un trabajo muy costoso y delicado para desenterrarlo sin que sufra daños.

 

En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados, su tamaño es la mitad del tamaño real, tenían incrustaciones de oro y plata. Cada uno de estos carros está formado por más de 3.000 piezas. Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial.

En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes. Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército.

Las figuras fueron pintadas con colores vivos, pero se han perdido al sacarlos a la intemperie.

 

Según el antiguo historiador chino Sima Qian, el mausoleo era de tal magnitud que en el techo se reprodujo la cúpula celestial. Debajo, los artesanos del imperio se esforzaron en construir un modelo de la tierra que conocían para que su emperador tuviera un lugar donde gobernar en el Más Allá. Usando mercurio reprodujeron los grandes ríos de China, y el océano en el que desembocan.

 

El recinto de la tumba del emperador es una enorme conmemoración a un hombre al que la historia recuerda como brillante y al mismo tiempo brutal. Muchas partes de su rica tumba siguen sin ser exploradas porque la actual tecnología arqueológica no se encuentra lo suficientemente avanzada para conservar los invaluables objetos que en ella se encuentran.

La tumba del emperador Qin, de 25k㎡,se describe mejor como un palacio subterráneo con establos,una ciudad interior y otra exterior.  Más de 700.000 prisioneros y trabajadores esclavos construyeron la tumba para conservar los numerosos tesoros que en ella se guardan, ríos de mercurio, constelaciones de perlas y gemas incrustadas en el techo, más una mezcla de objetos valiosos que el emperador necesitaría en su vida posterior y que incluían a soldados vivos, concubinas y criados—y también los artesanos que trabajaron en el mausoleo para que no contaran los secretos de éste.
Su logro más importante fue unificar China. Integró la moneda,la escritura, los pesos. Qin Shihuang comenzó pronto su propio mausoleo y la construcción empezó cuando tenía solamente 14 años continuando durante 36 años más.

 

Las zanjas se siguen excavando y en algunas, se ven soldados tendidos como si hubieran caído en combate. Las estatuas sin cabeza y destrozadas dan la tétrica impresión de estar viendo la masacre de un antiguo campo de batalla. Aunque el esfuerzo es inmenso, los arqueólogos continúan uniendo las piezas de los restos destrozados de aquellos soldados que perdieron la batalla contra el tiempo.

 

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